AMIGOS Y PELÍCULAS Y MUJERES Y LIBROS(Y TABACO Y HIERBA Y CÓMICS Y TODOS LOS DEMÁS MOTIVOS)
Abrir un libro de Ape es aproximarse a una verdad cruda y salvaje. Las palabras muerden a base de vida corriente, café y cigarrillos. Por eso cada vez que publica un libro procuro leer atento cada palabra, cada tema, cada repetición en los propios temas como si fuera información esencial para sobrevivir en una selva. Porque en esas repeticiones no hay nada casual, sino un ritual de supervivencia.

Conozco a Ape desde hace varios años y ya no recuerdo de qué, pero lo que sí que me gusta recordar es esa radiación entre sacra y nuclear que emana de él y su zozobra. Ningún disimulo en su ser, por eso me encuentro tan bien en los momentos que, de vez en cuando, compartimos. Trabajo de cara al público y entablo conversación con unas 5.000 personas anualmente: a base de repetición llegas a conclusiones. Una de ellas es que no hay tanta gente relevante ahí fuera y la poca que hay, hay que prestarle atención y cariño. La vida es breve.
Hacía algún tiempo que venía queriendo ordenar ideas sobre "Motivos para fumar" y otros libros que han sido significativos para mí este año y, por fin, he domado a la rutina para encontrar ese valioso espacio. He ido organizando el análisis en pequeñas cajitas para ir fragmentando la enorme dimensión del libro y hacerla accesible para el que quiera acercarse. Sin mucho más, empezamos.
1. UNA CUESTIÓN DE ESTILO
El estilo de Ape es directo y destila ese fuego real que voy buscando en la poesía. Me voló la cabeza la frase de Wallace cuando la leí hace varios años, la frase de que toda teoría filosófica, política, amorosa, existencial o espiritual nace de una cabeza, un cuerpo, un cerebro y dos ojos (y un órgano genital y un corazón, añadiría) y hay un sesgo de percepción del mundo evidente por ello (o algo así, estoy tocando de oído). Por eso, en arte en general, es inteligente hablar de la vida palpable y de ahí sacar conclusiones porque todos lo hacemos en mayor o menor grado. ¿Quiere decir que hay un método y sólo un método para escribir? No. Quiero decir que es un punto de partida inteligente crear poesía desde la propia vida y dar las claves narrativas para poder ascender desde ahí. Y no es sólo la desnudez impícita a la hora de abordar los temas (o, mejor dicho, los motivos) sino la verdad de un estilo descarnado, gracioso y gris, sin florituras y sin grandes expectativas, que es congruente con la propia vida y con la forma de ser de Ape. Sólo los que tenemos el enorme privilegio de tratarle lo sabemos.
Antes de empezar a hablar del libro quería subrayar la importancia de este aspecto del estilo en Ape, porque es una columna vertebral de todo el cuerpo de lo que Ape cuenta. Hay muy pocos autores que se ciñen a su realidad con tanta valentía como él y lo reflejan en motivos y estilo con esa precisión. La masturbación, la no negación de los días de mierda, contar indistintamente como fuma tabaco (o hachís y marihuana cuando tiene), hablar abiertamente de estar perdido en horas de dolor y cómo encontrarse a través de una rendija de luz de una rutina reconquistada. El día a día, con sus diferencias, de todos nosotros en definitiva. Hace falta un tipo de valentía difícil de impostar para ello. Por esto mismo, escritores como él me recuerdan cómo podemos volver a la casa que somos nosotros mismos y que con una escritura sin verdad jamás se vuelve.
2. RESEÑA DE "MOTIVOS PARA FUMAR" DE APE ROTOMA.
Sesenta y cinco poemas componen el poemario, dividido en el cuerpo completo y un epílogo frívolo de cuatro poemas.
La estructura del poemario me resulta poderosa y libre, al intercalar el hilo conductor del libro que son los motivos aludidos en el título con poemas breves y largos indistintamente. En los poemas largos podemos encontrar, literalmente, narraciones que son pie para golpes demoledores de lirismo. En los poemas cortos de tres, cuatro o cinco versos (incluso varios haikus canónicos como es costumbre) hay arrebatos de reflexión y pie cambiado para abrir nuevos caminos. Esta estructura dota de ritmo al poemario y nos obliga a no sentar el culo cómodamente en ningún prejuicio a través de toda la lectura, invitándonos a la sorpresa.
Es innegable el intenso clasicismo que destilan algunos poemas y el fondo cultural que posee, en realidad, Ape. No son solo sus costumbres de beber café (varios al día), fumar cigarrillos recursivamente, hablar sobre rutinas sumergidas en entornos culturales, cómics, ver películas, etcétera. Sino es cómo vamos entrando pasito a pasito en su mundo un poco disparatado como el rompetechos arandino que es, pero valiente y profundo como sólo puede ser el de una persona que batalla continuamente a la contra y contra los elementos. La vibración tensa de vivir a la contra y ser el blanco de la incomprensión de la sociedad es uno de sus tesoros escondidos. Hay múltiples poemas que lo atestiguan.
Ahora paso a enumerar varios de los temas (o, claro, motivos) que son fundamentales para entender esta cosmovisión propia del ideario de Ape:
a) LENGUAJE SIN FLORITURAS: Cuando Óscar Esquivias señala en el prólogo parafraseando a nuestro autor que éste escribe casi prosa, Esquivias subraya inteligentemente ese casi como punto central de la escritura de Ape. Ese casi es dios en poesía y Ape lo consigue. Fundamentalmente todo el estilo orbita entorno a ese estilo sencillo tan difícil de cultivar y que puede adaptarse a todo lo que quiere transmitir y que le permite que fragmentos líricos como el relato de que se acuerda de su amada antes de salir al tajo (AL TAJO, pag 52) se entiendan perfectamente con un léxico crudo como porro, follar o hijos de puta.
b) UN CLASICISMO DILUIDO EN LA MODERNIDAD: No es sólo como utiliza figuras retóricas con maestría en metros tradicionales aquí y allá, es el bagaje cultural que se puede entrever durante todo el poemario. El mágico verso de Machado que ya es vox populi "Esos días azules / y este sol de la infancia" se reconvierte en algo propio en su OCTOSÍLABO DE INVIERNO (pág 66) o el archiconocido poema metaliterario de cómo hacer un soneto de Lope de Vega transformado en ´como volver a escribir un poema en UN, DOS, TRES PROBANDO (pág 20). Hay multitud de ejemplos sobre cine, cómics, música, contexto histórico y político nacional y, a veces, local que Ape hace suyos para proyectar toda una poética. Esto define la riqueza impresionante de todo el poemario.
c) REALISMO DESCARNADO, QUE NO SUCIO: Como he mencionado, para escribir poesía hay que tener una valentía inusual y estar acostumbrado a remontar el río a nado. Más aun para escribir una poesía que entable conversación con temas sexuales propios, hábitos poco reconocidos socialmente o de problemas económicos duramente tratados como ir a sacar poco dinero al banco y tener aún menos. Luego también hay que hallar el coraje de encontrar una salida a ese rincón oscuro y mostrarle la salida al lector. Aquel que ha sufrido lo sabe. Verdadera literatura.
d) HUMOR: El humor en el estilo de Ape es uno de los mejores hallazgos que tiene. Sé que la influencia más directa puede ser Bukowski (mencionado en el libro), pero hay mucho de Iribarren al tratar ese humor en clave patria y, por qué no, algo de Catulo en los romanos y de la epigramática helena de los diversos griegos que también se acercan así a la realidad. El lector halla esa sonrisa inteligente que fuerza en algunos versos nuestro autor y el sentimiento es el que debe ser en poesía: el de apertura hacia algo mejor y más alto. Véase UN VINO (pág 28), METAPOESÍA PEDANTE (pág 30) o CRISIS (pag 33).
Más allá que para transmitir un conocimiento, el humor en Ape es sinónimo de declaración de intenciones. Esa alineación de sus rarezas frente a un mundo hostil que se le presenta nos hace sonreír y vislumbrar, con gracia, la verdadera fortaleza que tiene.
e) REFLEXIÓN GENERACIONAL: Hay mucho de generacional en la poesía de Ape en realidad. Esto lo he hablado con él múltiples veces. En CUARENTA Y SIETE O POR AHÍ (pág 27) podemos ver un buen resumen de este motivo. Durante todo el poemario van apareciendo referentes, mosquetones culturales y posiciones internas diametralmente diferentes a mi propia generación que dista solo 20 años (que no es nada, como bien sabéis). Es algo muy curioso de apreciar. Los cómics como medio, el cine antiguo como puerta para otra época de sueños en otros veranos ya pasados son claros ejemplos de cómo Ape utiliza pequeñas estrellas de universo propio para construir el fragmento de una época a través de sus emociones y hábitos. ROMPETECHOS (pág 46) y LAS CHICAS DE LA TIERRA SON FÁCILES (pág 78),
f) UN AMOR PARTICULAR: El amor en Ape no está limitado a la figura femenina, ni mucho menos; el amor a sus plantas (A ELLAS, pág 109), a sus rutinas y costumbres-muralla para defenderse de la vida (todo el poemario) o el amor al propio sin sentido (FRÍO, pág 91) amplían la dimensión del amor hasta construir una forma de vivir intensa, pero con moderación. Visto desde fuera se podría entender todo lo que pasa como una anécdota, pero este amor particular que pone Ape a su propia vida ofrece a lo largo de todo el libro fracciones de filosofía personal en la corriente de lo cotidiano que alcanza luz sobre el propio amor a la vida en sus diferentes formas, incluso formas hostiles.
Respecto al amor de Ape sobre el género femenino está presente con rotundidad y no se esconde, pero el posicionamiento que Ape tiene es lo opuesto a lo que un amateur de la poesía podría esperar de lo que se entiende generalmente como poesía amorosa. Es decir, el amor aparece repentinamente y vence momentáneamente pero sin visos de eternidad y con cierto recelo por lo inusual del asunto (EUFORIA O ALGO, pág 37), (CRIPTOGRAMA PRIVADO, pág 42).
g) LA HIERBA: Es un tema bastante importante y se convierte en sostén para la propia rutina de Ape. A veces ambivalente, suele tener connotaciones positivas. Es un tema que se sabe imprescindible desde el título y personalmente creo que hay que tener valentía real para exponerlo como nuestro autor lo expone. Sin prejuicio y con naturalidad, aun sabiendo lo que hay de vuelta.
3. OPINIÓN FINAL
Sé que dejo en el tintero numerosos detalles sobre el libro, pero no quiero extenderme más y que el lector saque sus conclusiones leyéndolo. Hay un profundo vitalismo en Ape, en su oda al día a día, y, a veces, como el antihéroe que parece, nos recuerda a todos la complejidad de las apariencias y la realidad detrás de cada uno de nosotros.
Podéis conseguir el poemario en la página web de la editorial o en la librería Librería Todo Libro en Aranda de Duero:

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