"EL LIBRO DOCE" DE CARMEN JODRA DAVÓ
EL LIBRO DOCE: EL SIGLO XXI BAJO LA MIRADA HELÉNICA
La primera vez que leí a Jodra Davó fue, como muchos de vosotros, a través de las líneas del archiconocido poemario llamado “Las moras agraces”, ese divertido portento técnico publicado en 1999 por una adolescente madrileña, un poco retraída y poseedora de temprana cultura, que fascinó a los críticos de la época y a ese jurado que le otorgó el premio Hiperión y le encendió un comienzo de infarto a una poeta novel a la que todo el mundo le auguraba un futuro (y ya presente) prometedor. Aun más fascinado quedé, cuando descubrí que sólo publicó en vida otra maravilla técnica llamado “Rincones sucios” en 2004 y luego otro libro póstumo 2021 llamado “El libro doce”. Y, a nivel cuantitativo, ya. Eso fue. Por supuesto, necesitaba saber más sobre ella. Así de simple.
Discreción y talento.
No sé los motivos que le llevaron a Carmen a tomar esta decisión de alejarse de los focos y no ser tentada por entrar en un furor extraño como suele ocurrir con los poetas que son reconocidos tan tempranamente. Mi novelesca interna me ha acompañado siempre al acordarme de su imaginada figura y he erigido una épica de respeto sobre ella. Es de esas personas que nunca has conocido, pero que, sabiéndola fallecida, duele no haberlo hecho. En definitiva, hay que aceptar los hechos. Ella, o yo pensando sobre ella, me acompaña a menudo. Siempre he creído que la poesía la construyen un montón de personas, normalmente solitarias, en habitaciones que se hacen más grandes y más pequeñas según momentos de su vida y lanzan su mensaje personal a través del tiempo. Algunos son mensajes que duran escasos segundos y llegan muertos al papel, otros atraviesan los siglos como una flecha que golpea hasta el centro de nuestros días en plena forma: como gran parte de los epigramas de la antología palatina, poemas de Catulo u Homero, por poner tres ejemplos de lo grande. Ella ha conseguido estar en mí como un elemento más de lo que yo considero mi tribu y ese es el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor.
Últimamente estoy cogiendo el gusto en dar forma a los pensamientos que me vienen al leer libros de poesía (por otra parte es normal, para mí es una segunda naturaleza y llevo viviéndola desde los catorce años), así que quiero compartir una reseña del complejo y profundo El libro doce de esta autora. Si alguien puede sacar una o dos ideas sobre el libro o ser tentado a echarle un ojo en la biblioteca, y formar así parte del universo de otra persona más, habrán merecido la pena estas palabras.
EL ESTILO DE CARMEN JODRÁ DAVÓ EN “EL LIBRO DOCE”
Sabes perfectamente que una obra está conseguida cuando vas avanzando sobre las sílabas con la facilidad de una canción interior en un día feliz, independientemente del tema que trate. La poesía de Davó posee ese toque justo. Sencillo porque es natural y natural porque es verdadero. Eso, al igual que en la vida al conocer la conversación de otras personas, se detecta al momento. Pero, más allá de la facilidad de esa puerta abierta para el lector, encontramos una multitud de elementos que tejen delicadamente el tapiz de esa sencillez y, paradójicamente, no son tan popularmente sencillos.
No es la multitud de referencias, que luego enumeraremos más en profundidad y que saltan del bosque de lo actual y popular a lo erudito, como puede ser un poema sobre lo que te conmueve y fascina de un cantante pop hasta los detalles muy concretos de la sensación sobre un tipo de sombrero griego particular pétaso que no se conoce en la actualidad prácticamente fuera de la erudición helenística. La temática de Carmen es importante y está totalmente alineada con el hecho de que utiliza formas tradicionales (octosílabos perfectos en un romance medieval, alejandrinos que conforman epigramas, heptasílabos, endecasílabos...) con versos blancos y licencias en forma y tema totalmente novedosas aún hoy, por lo difícilmente emulables. En el fondo, reírse así con la tradición no te exime de trabajar, descubrir y disfrutar un montón de libros para relacionar profundamente esas ideas y que luego surja el humor y el juego.
Desde mi punto de vista, la columna en las que se sostiene el estilo de Jodra Davó se puede resumir en una palabra que es, como no, griega y que también es madre de nuestro término poesía: poiesis. Genéricamente poiesis se refiere a la creación en general, pero que si nos ponemos platónicos, significa el paso del animal al humano mediante el juego al comprender la realidad y la palabra a través de ese mismo juego. No encuentro una mejor definición para lo que es la poesía. Conocimiento y juego. Eso es Jodra Davó, en lo esencial. Una chica que le encantaba la poesía y que se divertía con ella y que, lateralmente, convertía ese medio en un aprendizaje del mundo exterior e interior.
Podemos entender mucho mejor la vida a través de la buena poesía y el humor, y, como en otros temas de fondo, nunca resta, sino al revés. Si visitas la poesía clásica (la clásica de verdad, depurada por el tiempo) toda ella posee ese desapego de lo sesudo, que nace de la auténtica felicidad presente, de la visceralidad. Si algo he podido descubrir en la relación de la epigramática griega en sus diversos temas con, saltando los siglos, por ejemplo, Juan Ramón o el cántico espiritual de San Juan es esa continua devoción natural al devenir de la experiencia y la emoción interna que nos transporta a diversos reinos o jardines y su ulterior (palabrita de filólogo) deseo de comunicación con esa alteridad (otro término aún peor). Básicamente y para entendernos, disfrutar de la experiencia presente y comunicarla. Eso es la poesía, la subas bien alto o la dejes más bien rozando el césped.
Ese equilibrio entre emoción, realidad congruente y humor Jodra Davó lo consigue como nadie y se apoya precisamente para ser moderna en esa tradición que nos acompaña desde las bibliotecas y que es columna vertebral (o parte de la columna) de lo que conocemos como noción de realidad o cultura a nivel social. Es decir, que es completamente congruente en el universo de Davó llamar El libro doce a tu libro, porque te gusta la antología palatina y ya está. Y más cuando el libro doce de la antología palatina canta el amor efébico: la juventud, el deseo y la hermosura; definición ajustadísima de lo que es El libro doce de nuestra autora.
SÍNTESIS DE LOS PRINCIPALES TEMAS DEL LIBRO
Hecha una pequeña introducción de lo que es, a grandes rasgos, el estilo de Jodra y los límites que marcan la definición del título del libro, vamos a avanzar pausadamente por los temas del libro y su relación con su forma. Creo que en esta danza armoniosa de forma y fondo gira el eje de la poesía de Carmen, profunda y ligera a un tiempo.
1. Procesión de personajes y referencias:
Desde la primera composición llamada TRÍPTICO DE BARCINO (a dos manos con Ignacio Vleming) comprobamos que para acceder al sentido que presenta Davó hay que poseer unos recursos culturales desarrollados en los que encontrar el apoyo del significado (o chatGPT en el móvil). No es sólo que ignoraba que Barcino es el nombre del asentamiento romano en la actual Barcelona, es que no me acordaba que la reina Mab era el hada diminuta de los sueños la obra de Shakespeare Romeo y Julieta.y eso que no la he leído hace tantos años (doscientos cincuenta, más o menos). Vemos además atónitos desde la grada, ese ingenioso partido de nombres y personajes griegos reales y ficticios que Carmen utiliza como la encarnación ficticia de sus situaciones. La narratividad en Jodra es soporte para algo más grande, como en la antología palatina nuestros antepasados griegos nos elevaban a algo mejor, aunque hablaran de un viaje en mar o de tal o cual muchacho ya extinto hace tanto. Por eso no sorprende que agarre por la pechera a Mika directamente del videoclip Love Today y nos lo santifique como icono kitsch casi prohibido en su sensualidad y nos muestre, sin pudor, sus propias reservas a la mentira presentada, pero que quisiera ella misma que fuera verdad ese amor al mundo y que se entregaría, aun con dichas reservas, sin remedio. Eso que parece antagónico, cobra un sentido recto y real en la poesía de nuestra Carmen. Nos invita a abrir Youtube y a difrutar con otra visión de esa canción vitalista de la mano de una niña un poco triste y reservada que desea creer. Esa es la huella de los poetas, que consiguen ampliar con nuevas dimensiones las cosas de la vida, esas cosas que ya has visto una y otra vez sin encontarles aún ese SENTIDO nuevo.
Además, no es que convivan en el mismo libro el pintor griego Zeuxis en un soneto con el rey Don Enrique en un prototípico romance octosilábico del romancero español páginas después, es que te trae gente de su vida para que den forma humana a ideas ligeras sobre la juventud y hermosura. Ideas eternas. O la revista Vogue presente, que por lo que parece pudiera durar como la muerte. Total, un espectáculo de modernidad y pasado que compone un viaje delicioso hacia el divertimento y el disfrute.
2. Percepción y belleza:
A la hora de identificar estas ideas generales que van conformando el libro, voy señalando las páginas de los poemas y luego les leo para comprobar en qué términos se asocian con estas ideas. La idea de Voyeur en Carmen la tengo escrita desde casi la primera página y es sorprendente que Elena Medel mencione que la propia Jodra quisiera nombrar una de las partes del poemario precisamente Voyeur. La idea de la niña que ve la vida desde una especie de bosque oscuro y elevado en la lejanía esa ciudad iluminada o a través de una ventana escondida es una constante de Carmen, por eso me da la sensación de la dificultad que ella tenía (al menos a través de su poesía) precisamente de alinearse con la vida. Tengo apuntados varios poemas que lo representan pero hay uno que lo hace como ninguno.
TODA LA TARDE HOY HAN ESTADO BEBIENDO
delante del aulario, con música de baile.
Ahora, al irme a casa, aún defendían
ese cálido espacio de todos juntos, todos con un vaso en la mano,
los brazos por los hombros de los buenos amigos,
y había un chico que montado en una bici
intentaba trepar con ella por un trozo
de tronco puesto en el suelo para que hiciera de obstáculo:
casi cayó, pero no cayó: otros tres o cuatro chicos le miraban.
No volveré a ser joven (dijo Diego): podría
acercarme a mirar las acrobacias
del chico de la bici.
No es del todo imposible que incluso me ofrecieran
un vaso de cerveza, por compasión, por burla
mezclada con piedad,
y haría mucho el ridículo.
Estaría en el núcleo
de alegría y de música,
pequeña fortaleza
en mitad del jardín frío de invierno,
en mitad de la negra
noche. No volveré a ser joven.
Esa visión del excluido junto al vértigo del paso del tiempo, tópico por antonomasia, se mezclan a la perfección; un poema de una mujer interior que representa la vida a través de sus visiones y no de sus vivencias. En realidad desde fuera veríamos a una chica normal observando un grupo de jóvenes. Dentro hay un himno. Seguramente Carmen no habría sido excluida, por lo menos si yo estuviera entre esos jóvenes ella no lo hubiera estado. La visión de alguien que se siente fuera de la fiesta no es propio solamente de Jodra, pero sí es un componente poderoso para poder entender el mundo y llenarse los ojos con el fuego de esa visión y trasmitirla.
Desde el título está presente esa tendencia hacia la belleza, la juventud y el deseo (luego desarrollaremos esta última). Querría haber hablado también sobre la belleza en particular, pero se desparrama por todo el poemario y creo que, dejando este aspecto solamente intuido, puede ser el gancho perfecto para que os acerquéis al librito. Sin más, siguiente sección.
3. Epigramática helénica
No hay que ser un experto en poesía griega para entender la relación con la antología palatina de todo el conjunto de poemas y tampoco para ver el estilo de la epigramática helenística en el fondo de todos los poemas, incluso los más alejados en forma. Hay un posicionamiento helénico en ver la vida como espectador que resume Grecia, o lo que ha llegado de ella. La poesía antigua griega es tan grande precisamente por esto, por aglutinar en muy poco todo un universo. Aun así, Davó es capaz de emular, aparte del fondo, la forma. Creo que hasta hay hasta una traducción de un epigrama griego en el conjunto (AP XII, 8, según los apuntes de Medel). Me puedo imaginar a Carmen, como a las chicas que veía cruzando el palacio de Anaya en la Universidad de Salamanca con sus carpetas y sus gafas, traduciendo poemas del griego como una secreta pasión. El mundo griego ha seducido a múltiples autores desde el esteticismo de Wilde que quedó prendido del helenismo hasta el también muy wildeano Stephen Fry que fue fascinado por la mitología griega. Hay incontables ejemplos, patrios y no patrios, claro. Puedo comprender el embrujo de lo distante y lo preciso que representa la epigramática griega, pero nunca había podido comprobar cómo se podía aplicar a temas tan actuales incluso en forma. Los epigramas hablan de temas universales, pero Carmen les aplica a temas actuales. Eso me cautiva. La atracción de lo que le pasa en su vida a su contexto cultural con toda la complejidad y el detalle. Elijo un ejemplo que representa todo lo mencionado, emulando la antología palatina y aplicándolo a su vida y a la de cualquiera:
AP XII, 245
A dúo un par de hermanos me quiere, y no sé a cuál
por señor elegir: yo quiero a ambos.
Uno me huye y otro se me acerca. De uno
lo más bello es que esté, de otro, que falte.
4. Modernidad o actualidad:
He hablado de la revista VOGUE antes y no es para menos. En la página 20 tenemos un poema que habla sobre la belleza o, mejor dicho, sobre la BELLEZA a través de la portada de una revista VOGUE de un hombre portando un bolso. Hay muchas lecturas del tema elegido, por supuesto. Aun de la preferencia de la condición personal de Jodra, pero me quedo con algo universal que ha ido permeando en la lírica de los escritores del siglo XXI. Me reconozco en este poema cuando sacaba en la universidad temas universales de lo que me rodeaba como videojuegos, nuevos medios electrónicos como redes sociales, IPADs, etcétera o sobre las apuestas deportivas. Hay una fuente inagotable en la modernidad para el poeta, de ahí que Jodra sea capaz de arrancar la estatua griega blanca, definida y hermosa de la portada de la revista VOGUE con una facilidad pasmosa.
5. La belleza de lo anecdótico:
Esa condición de voyeur con toda la tradición literaria dentro le hace ver y compartir con nosotros esa atrayente belleza de lo anecdótico. Es importantísima esa faceta en Jodra Davó, porque la mirada es el principio de un montón de poemas y cómo esta se relaciona con conocimientos interiores. La belleza de lo anecdótico es uno de los grandes hallazgos de El libro doce, porque sitúa en elementos muy concretos los temas universales de siempre.
LA BIBLIOTECA NO ES LUGAR PARA LO SENSUAL
por eso me conmueve tanto este mínimo delito
cuando los estudiantes en verano deslizan sus sandalias debajo de la mesa
y permanecen con los pies descalzos
rebelión contra una norma no escrita
esos tímidos pies, perfectos todavía,
proclamando lo que nos recordaba
uno de mis maestros:
que descalzo
se dice en otro idioma pies desnudos.
6. Deseo
Al igual que la belleza y la juventud (otro tema que tampoco vamos a tratar y que tendrás que descubrir tú leyéndola), el tema del deseo es uno de los pilares fundacionales de El libro doce. Hay numerosos ejemplos de deseo y en todos permanece el mismo sentido de tentación inexcusable para el yo poético. Es decir, un deseo que atrae sin remisión sea correspondido o no. Normalmente, subterráneamente, hay una idea de fracaso antes de intentarlo, muy presente en la poesía de Jodra. De esa visión de deseo, nacen un montón de ideas: a veces sobre la belleza, sobre la naturaleza del propio deseo o sobre el objeto/mujer/hombre deseado. El deseo es tratado como hambre y como fuerza. Hay también en la perspectiva del deseo un componente griego importantísimo, de ese componente se desarrollan temas, lugares (Samos) y personas (Cirno) aludiendo a Teognis. El esqueleto del edificio de El libro doce es, evidentemente, la literatura y mundo griego.
A LA PERSONA, HOMBRE O MUJER, QUE LO DESEA
le es difícil pensar que no se sentó allí
deliberadamente para ser contemplado.
A las personas que lo codiciamos
duele imposiblemente pensar que no ha sentido
y aceptado el deseo y la devoción
y que se instala allí
en la línea de todas las miradas
por mejor recibir el sacrificio
de tanto palpitante, humildísimo amor,
de este inescapable, sin esperanza, osado dolor de su belleza.
7. Anexos
Importantísima labor filológica al recoger en los anexos diversas versiones de los poemas para comparar con las versiones elegidas y ver el proceso de pensamiento de la creación que nacía en Carmen. Además, el último poema, además de una despedida es todo un manifiesto de cómo encarar la muerte y el cáncer. Podría considerarlo desde mi gusto personal el mejor de todos los poemas del libro.
Podría transcribirlo, pero mejor que lo leáis por vosotros mismos 👀.
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